Esta es una entrada muy especial pues tiene un sabor agridulce y posiblemente traerá recuerdos intensos a nuestra familia y amigos.
El 14 de Febrero del 2005 fui con mi doctor para realizarme un analisis de colesterol y le mostré unos puntos rojos que tenía en las piernas. El me dijo que estaba muy pálido que si me sentía bien. Yo le contesté que estaba cansado y fuera de forma pero que fuera de los puntitos rojos no sentía nada más. El doctor decidió tomar muestras adicionales de sangre.
Al día siguiente, el Martes 15 en la mañana viajé a Cedar Rapids en un viaje de trabajo. Recuerdo que en aeropuerto tenía que detenerme a cachar el aliento y me decía que estaba muy fuera de forma y tenía que comenzar a hacer ejercicio nuevamente. Al llegar a la compañía fui recibido por una persona que me dijo que era urgente irme a hacer otra prueba de sangre, mi doctor se había puesto en contacto con la compañía y tenía que hacer un segundo análisis urgente. Al recibir el resultado de la prueba un par de horas después me mandaron inmediatamente a Urgencias.
El Martes 15 de Febrero del 2005 fue el día en que fui diagnosticado con Anemia Aplastica Severa, no sin antes haber recibido un diagnóstico «preliminar» y, afortunadamente incorrecto, de posible leucemia. Este diagnóstico fue «retado» por lo que en ese momento se presentó como un laboratorista del hospital. A media noche esta persona vestida con bata entró a mi cuarto, estaba oscuro y no pude ver su cara. Recuerdo bien que me dijo que en todos los años que llevaba trabajando en el laboratorio no podia decirme que era lo que tenía, pero me aseguró que no era leucemia. Me dijo «no dejes que comiencen la quimio como lo sugerió la oncóloga», para después salir del cuarto. No supe su nombre.
Fue después de varios años que comencé a preguntarme que, con todas las legalidades existentes en este país y los riesgos de ser demandado, si este «angel» realmente fue un laboratorista o «alguien» más. Nunca lo sabré. Pero gracias a él se hicieron más pruebas y encontraron que lo que tenía era «anemia aplastica». Una extraña condición en la cual mis propios anticuerpos decidieron atacar mis células troncales por lo que no podía producir mi propia sangre.
A partir de ahí nuestra vida cambió para siempre. Los primeros 2 meses fueron muy dificiles. Hablé con mi jefe y le pedí que mandaran a Klau a Cedar Rapids para estar conmigo pues no se sabía que iba a pasar. Tuve que conseguir permiso para viajar de Cedar Rapids, Iowa a Virginia en un jet de la compañía pues mi sistema inmunológico basicamente era inexistente. También tuve que hablarle a mis papas y pedirles que vinieran a verme pues tenía «anemia». Mis suegros también viajaron a EUA. Los doctores hicieron muchas pruebas sin encontrar la razón de esta enfermedad. El primer tratamiento recibido en Virginia fue ATG de caballo el cual me causó reacción alergica y tuvieron que suspenderlo. El segundo «que no era tan efectivo» fue ATG de conejo al cual no tuve reacción alérgica.
Después de dos meses de estar en el hospital y recibir transfusiones de sangre (globulos rojos, plaquetas) frecuentemente diariamente fui dado de alta para irme a la casa. El piso del hospital se parecia a los episodios de House. Tenían un sistema de filtrado de aire especial, y las personas utilizaban mascaras para evitar contagios pues los pacientes tenían sistema inmune debilidato o como en mi caso practicamente inexistente.
Salí del hospital y poco a poco my cuerpo reaccionó favorablemente. Estaba en casa nuevamente aunque tenía que ir diariamente a que me checaran los niveles de sangre para ver si es que necesitaba transfusión o no. Con el paso del tiempo este chequeo se prolongo a cada otro día, después una vez por semana, etc. Estaba estable aunque con poca sangre. Me cansaba facilmente incluso al caminar o subir un piso de escaleras pero estaba fuera de peligro.
Regresé al trabajo y aproximadamente seis meses después hubo una recaida fuerte. El doctor comentó que parecía que el tratamiento no había funcionado y que la única opción era aplicar para estudios clínicos. Fue ahí cuando la mágia comenzó.
Viendo una mañana el canal Univisión salió «Heliodoro Benavides» el Chamán Urbano. Al cual había visto hace algunos años en la televisión y había hecho una sanación a una persona sanando una rodilla que estaba muy lastimada. En ese entonces me había llamado la atención porque Klau padecía de un disco herniado y tenía problemas caminando pues el dolor le llegaba muy duro. Entonces le pedimos a un primo que trabajaba en televisa que buscara su contacto y lo buscamos por internet por nuestra cuenta.
Es aquí cuando es importante mencionar que es fácil tomar una decisión cuando no hay otras opciones. ¿Les he comentado que somos ingenieros? ¿que tengo maestría en electrónica? No creo que hubiera personas más analíticas y escépticas que nosotros. Afortunadamente también creemos en el método científico que antes de crear una teoría es importante la observación. Hablamos de las opciones y decidimos que lo peor que pudiera pasar era desperdiciar nuestro tiempo y dinero. No había mucho que perder.
Contactamos a Heliodoro y me dio 2 sesiones (a larga distancia, si a larga distancia…). No sabía que esperar. Estaba acostado en la cama con un clavel rojo al lado como Heliodoro me lo indicó. Después de 30 minutos de «sesión» comencé a sentir piquetes en el cuerpo y se levantó mi brazo. Mi cosmovisión cambió, y mi mente se llenó de preguntas. ¿Qué había pasado? ¿Cómo era posible? ¡A larga distancia! Ay Ay ay. mi manera de ver la vida nunca será lo mismo después de ese episodio. La manera de Klau de ver la vida tampoco seriá igual.
Intercambiamos correos con Heliodoro y recuerdo que me dijo que él hacia Medicina Energética. A partir de ahí nos pusimos a investigar todo lo que encontramos sobre este tema y llegamos a la página de Donna Eden. Pedimos un video y al hacer los ejercicios y pruebas energéticas surgieron todavía más preguntas. ¿Cómo es que la prueba energética podía mostrar respuestas tan claras? De ahí a hacer los ejercicios diariamente para posteriormente tomar cursos de Chios, Toque Cuántico, Medicina Energética con Donna Eden y David Feinstein, Sanación Pránica, Empatía, y seminarios con Dr. Sharon Forrest, Alain Herriott, Jody Herriott, Mark Dunn, Matrix Energetics, Dana Robinson, «The Little Bear», Gregg Drambour, Heliodoro, Kiara, por mencionar algunos.
Mis niveles de sangre comenzaron a mejorar radicalmente y al regresar a la cita con el doctor estaba nuevamente en niveles seguros y «no hubo necesidad» de inscribirme a estudios clínicos. Estoy seguro que el doctor tampoco tenía respuestas para esta recuperación.
A partir de ahí tomamos decenas de cursos, cada vez me sentía más fuerte y nuestra capacidad de sentir energía iba incrementándose. Un viaje lleno de historias mágicas, algunas aterradoras con final feliz, otras simplemente increibles.
A los dos años mis niveles de sangre estaban al 90% algo que los médicos habían comentado que no iba a ser posible. Estabamos haciendo nuevamente lo que nos gustaba, escalar, andar un poco en bici e ir a los rápidos en kayak.
Siempre que había una crisis, venía acompañada de crecimiento, maestros, enseñanzas y esperanza. Así pasaron los meses y los años y cada vez me sentía mejor y mejor.
En 2009 llegó David a nuestras vidas un angelito en el momento justo. Y en el 2012 recibimos a Danny boy, mi alushe de pelushe, una ternura hecha bebé, «helaooo».
Este camino nos ha llevado a dar clases a más de mil participantes en diversos escenarios en México y Estados Unidos y a compartir nuestra historia y enseñanzas con la ilusión de mostrar un camino alternativo para mejorar nuestra calidad de vida sin importar el punto de comienzo.
Ayer hace 10 años renací teniendo la oportunidad de disfrutar mi vida con los que amo y valorarlo más que nunca.
Hay veces que uno olvida lo importante que es el estar balanceado e invertir tiempo en uno. Pero días como hoy uno se da cuenta que es vital dedicarse un poco de tiempo diario para estar bien y tener la oportunidad de mañana estar mejor.
Es vital recordar que «Mientras hay un respiro, hay esperanza».
Obviamente no hay espacio suficiente para detallar todo lo acontecido en estos años pero esta es nuestra historia a grandes razgos.
Gracias por ser parte importante de este viaje.