Para Balancear la Presión (Sunrise-Sunset)

Este ejercicio se llama «Amanecer, Atardecer», lo aprendí de Donna Eden y ayuda a balancear la presión.
No importa si la presión está alta o si está baja, este ejercicio la balancea.

Cabe mencionar que este ejercicio NO es un reemplazo para las medicinas que estén tomando.
Practica el ejercicio y trabaja con tu medico en caso que se necesite modificar o eliminar la dosis de cualquier
medicamento. Esta información es solamente educativa y no pretende dar diagnóstico o tratamiento para ningún
problema. Creemos que es muy importante tomar responsabilidad de su propia salud.

Ahora sí, el ejercicio:

* Uno comienza con los pies un poco separados. Los pies deben estar alineados con los hombros
* Brazos colgando a los lados con las palmas de las manos «viendo» hacia las piernas. (o colgando enfrente de uno, inténtalo de ambas maneras y siente cuál funciona mejor para tí).
* Respiramos profundamente un par de veces para sentirnos presentes.

* En la siguiente inhalación conforme uno va inhalando uno va a moviendo los brazos en forma de abanico (como si estuviera aleteando para volar), hacia los lados. Los brazos siempre están extendido, pero no tanto que genere tensión, las palmas van girando para que cuando se llegue a la posición horizontal (mitad de la trayectoria) las palmas estén viendo hacia el cielo. Seguimos con la inhalación y el movimiento de los brazos hasta que lleguen arriba de la cabeza. En este momento las palmas están viéndose una a otra arriba de nuestra cabeza y los brazos siguen extendidos.
El ritmo del movimiento de los brazo va ligado con la respiración profunda (pero sin generar tensión). Es decir, cuando uno termina la inhalación es cuando los brazos han llegado a su posición extendida arriba y después de cada exhalación los brazos estarán colgando a los lados de las piernas.

Ahora en la exhalación, los brazos extendidos van bajando y, a su vez, se van girando las palmas para que se dirijan hacia el suelo cuando los brazos están en posición horizontal para seguir bajando hasta que las palmas están «viendo» hacia las piernas. En ese momento se termina la exhalación. Esto concluye una repetición del ejercicio.

Lo ideal es hacer unas 5 o 10 repeticiones cada vez que se hace el ejercicio. Obviamente como no estamos probando energéticamente los cambios que el ejercicio ocasiona en ti no podemos decirte exactamente cuantas repeticiones necesitas. Juega con ello y escucha a tu cuerpo para determinar qué es lo ideal para tu persona.

Repetir mínimo 3 a 5 veces varias veces al día (depende de los resultados que veas).

El movimiento de los brazo es lateral como si fueran nuestras alas y quisiéramos volar en un aleteo exagerado.

Es difícil describir los movimientos en los ejercicios así que si tienes preguntas sobre el ejercicio por favor pon tu comentario para aclarar cualquier duda. Coméntanos los resultados que obtuviste al hacer los ejercicios. Recuerda que cambiar patrones energéticos es un proceso y muchas veces se necesitan varios días o semanas para que el nuevo patrón sea aceptado y se convierta en el nuevo patrón «normal».

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No Me Gusta ¿Qué puedo hacer?

En nuestra vida han habido, hay y habrán situaciones que no nos agradan. Estas pueden ser vistas como trabas y problemas o como lecciones y oportunidades para crecer.

Lo primero es darse cuenta de cuál es la situación que nos está afectando y saber que uno tiene el poder de cambiar el guión de esa historia. Generalmente uno elige consciente o inconscientemente alguna de las siguientes acciones:

1- Quejarse y seguir por ese camino sin cambiar nada.
2- Suprimir y decirse que «todo esta bien»
3- Escapar o salirse de la situación
4- Pelear y cambiar el exterior (a veces está fuera de nuestro control)
5- Cambiar nuestro interior para que la percepción del conflicto sea diferente.

1. Muchas veces pensamos que al «quejarnos» realmente estamos liberando los problemas y por lo tanto ya no nos afectará más. Lo que generalmente está pasando es que estamos «invirtiendo» energía en la situación o, dicho de otra manera, estamos alimentando la emoción o el problema y cada vez va creciendo más. Poco a poco vamos llenando nuestro zapato de piedritas.

Una manera fácil de darse cuenta si estamos realmente liberando el problema o emoción es darse cuenta si después de la «explosión» o queja uno se siente tranquilo y ya no reacciona de la misma manera la siguiente vez que pasa algo similar. Incluso uno puede hacer el experimento de recordar la situación y poner atención a las reacciones en el cuerpo. ¿Hay tensión en la mandíbula, hombros o espalda? ¿Estoy cerrando los puños?, ¿Me siento enojado otra vez?. Si uno siente tensión en la quijada, contracción en el área abdominal, o plenamente enojo, lamento desilusionarlos pero las emociones no están siendo liberadas.

2. Otra manera muy común de lidiar con estas situaciones o emociones no placenteras es mediante la supresión de ellas. Este método es enseñado por nuestra sociedad desde que somos pequeños por ejemplo «no llores». Tratamos de no sentir la tristeza cuando alguien se despide, tratamos de no llorar, de mostrarnos «fuertes». Lo que esto provoca es una contracción general y, emocionalmente, uno se va acostumbrando a no sentir y a guardar esas emociones lejos, o más bien, muy adentro de uno. Estas emociones se van acumulando y cada vez se vuelven energías más densas hasta que tal vez puedan llegar a manifestarse en algún dolor. El dolor es una manera en que el cuerpo esta pidiendo atención de nuestra parte.

3. También podemos escapar o huir de la situación. Cuántas veces las personas no terminan relaciones para evitar los conflictos, o se cambian de ciudad, de trabajo o de profesión. Esta opción puede ser positiva ya que no nos enfrentamos a lo estímulos que nos están ocasionando las reacciones emocionales, pero no necesariamente soluciona el problema de raíz. Obviamente que si uno esta en una relación en la que lo están menospreciando o lo atacan física o psicológicamente pues lo ideal es salirse de la situación para evitar el maltrato. Después sería recomendable una introspección y «limpieza» emocional para evitar seguir atrayendo este tipo de situaciones y evolucionar. Otro caso en el cual el «escapar» es recomendable es si uno se siente inseguro por vivir en una colonia con violencia e inseguridad. Ahí lo más sensato es tratar de cambiar de aires y movernos a un lugar más seguro.

4. Le siguiente opción que muchos elegimos es luchar para cambiar el exterior. Es muy común pensar que el problema por lo que uno reacciona de cierta manera es debido al comportamiento de las otras personas o situaciones externas y por ello uno intenta cambiarlas. Me he dado cuenta que si la misma frase, con la misma entonación y todo, es dicha a diversas personas no todas reaccionan de la misma manera. Unos reaccionan intensamente y otros no tan intensamente, hay quien decide tomarlo con calma y siguen con su vida sin el enojo que otros sentimos. Creo que esto tiene que ver con la correlación entre este episodio y experiencias vividas anteriormente además de los filtros que cada uno tenemos. La señal pasa a través de nuestro campo energético (o aura) y, si no esta balanceado, el mensaje llega distorsionado a nosotros. En el trayecto las emociones almacenadas con «frecuencias» similares resuenan causando en parte nuestra molestia. En resumen. Hay situaciones externas que pueden cambiarse y en las cuales vale la pena invertir el tiempo y esfuerzo para cambiarla pero muchas veces es más sano, salirse de la situación o cambiar la percepción de ella.

5. Mi favorita que, debo confesarles, no sabía que era una posibilidad hasta hace algunos años y que, al darme cuenta de ella, ha cambiado mi manera de enfrentar situaciones laborales, situaciones de pareja y demás situaciones que uno se topa al caminar por la vida es la posibilidad de «Cambiar mi percepción» (o historia).

Un ejemplo simple pero que sucede cotidianamente, sobre todo en las calles del Distrito Federal, es ocasionado por conductores «temerarios» que se meten enfrente de uno, le tocan el claxon, le avientan a uno el coche, etcetera. Más de alguno de ustedes puede acordarse de unas 2 o más veces en que esta situación ha estado presente en su vida. Ponte a pensar en la más reciente y trata de acordarte ¿Cómo reaccionaste a ello?. ¿Enojo?, ¿Frustración?, ¿Contestaste la agresión?, ¿Te sentiste atacado?, ¿Miedo?

¿Qué pensaste?, ¿Qué historia creaste al respecto?. Como habíamos comentado en blogs anteriores uno está creando su propia historia incluso en este tipo de sucesos. La realidad es que una persona manejando otro coche se metió en frente de nosotros. En este punto crítico uno elige consciente o inconscientemente hacerlo un punto pro-activo o un punto reactivo. Uno puede responder a la agresión (convirtiendo el punto en reactivo), enojarse, tocar el claxon de regreso o incluso he visto gente que sigue a los coches para armarles bronca, bajarse y agarrarse a golpes, para después seguir con su día.
Pero también he manejado con personas que dicen «pásale, has de tener prisa» y siguen con su vida sin haber reaccionado.

¿Qué está causando las diferentes reacciones?, ¿Porqué uno reacciona tan violentamente mientras a la otra persona casí no le afectó?.

Aquí va un ejemplo para demostrar mi punto.

Voy manejando al trabajo, y un coche negro viene a exceso de velocidad, me rebasa por la derecha y se mete por un espacio minúsculo entre el coche de enfrente y el mío para volverse a salir al otro carril.
Esta situación me generó un «punto crítico» hay infinito número de posibilidades de reacción o de pro-acción. Puedo convertirlo en un punto pro-activo o un punto reactivo. ¿Cuál es mi elección?. Nadie puede obligarnos a reaccionar de una u otra manera, aunque pueden intentarlo y muchas veces lograrlo. La reacción está normalmente en nuestro poder.

1. Al ver que se está intentando meter enfrente de mí acelero para intentar evitarlo, le toco el claxon, y le muestro como no me he cortado la uña de mi dedo medio. Este conductor (o extra de nuestra historia) sigue manejando y se desvanece en el infinito. Yo me quedo pensando que este tipo no sabe manejar, que es un flojo, que si hubiera levantado 10 minutos antes no tendría que manejar de esa manera para llegar a tiempo a su trabajo… etc. Es importante mencionar que la mayoría de lo que estamos pensando es nuestra creación. No sabemos si va rápido porque va tarde al trabajo, no sabemos si es un flojo o no. Al yo reaccionar hubo un intercambio de energía violenta que el conductor se lleva con él y yo me quedo con ella también. En un momento se darán cuenta por qué lo digo.

Llego a mi trabajo y me preguntan ¿Cómo me ha ido?. Les comento de este tipo impertinente que casi me choca para seguir con ejemplos de violencia y como la gente ya no es educada como antes…. Me habla mi esposa y le platico la misma historia.
Salimos a comer y vuelvo a comentar en el hecho de este imbecil que casi ocasiona un accidente.
¿Se están dando cuenta como un minuto del día me ocasionó un enojo que puede seguirme por todo el día o incluso más tiempo? Cada vez que lo cuento me estoy acordando de la situación mi cuerpo se tensa y re-vivo las emociones. Mi cuerpo genera todo tipo de sustancias en reacción a estos estímulos. A veces uno puede pensar que al platicarlo uno esta dejando ir la emoción pero, muchas veces, en realidad se le puede estar metiendo más energía a este evento ya que ahora hay más personas involucradas en la historia que pueden o no reaccionar a ella y aportar su granito de arena para que siga creciendo.

Obviamente hay un número infinito de reacciones y posibilidades que abarcan toda la gama desde total indiferencia hasta homicidio (les prometo que no estoy exagerando). Ahora quiero presentarles la segunda opción de mi historia.

El comienzo es el mismo con esta persona manejando a exceso de velocidad, rebasándome por la derecha y metiéndose enfrente de mí.
Al ver que viene el coche a exceso de velocidad me pongo atento de que es lo que va a hacer, lo veo que se va a la derecha y se está intentando meter enfrente de mí. Disminuyo la velocidad para que pase evitando así un accidente y dejo que se vaya. Ahora viene la parte interesante. ¿Qué historia voy a contarme?. Puedo elegir creer que recibió una llamada de su esposa que está a punto de dar a luz a su primer hijo. Me emociono de tal suceso y le deseo que llegue a tiempo y todo salga bien, lo «felicito» por convertirse en padre y recuerdo cuando nació mi hijo me llena de alegría y sigo por mi camino. Otra opción es pensar que le hablaron del trabajo y hay un problema urgente que sólo el puede solucionar. Le deseo que llegue a tiempo y que todo salga bien.

A fin de cuentas es nuestra historia. Podemos ser tan creativos como queramos. El hecho es que al practicar el estar presente y darse cuenta de los puntos críticos en nuestra vida uno va recobrando el control de sus reacciones, de sus emociones y por ello de su vida. Este cambio no necesariamente se va a dar de la noche a la mañana (especialmente si eres algo impulsivo) pero poco a poco uno empieza a darse cuenta de lo que viene antes de que pase y así evita el reaccionar y tiene el poder de decidir como «accionar». Te invito a que lo intentes. Se puede hacer en casi cualquier situación. Y con el tiempo se vuelve cada vez más fácil.

Y tu ¿Qué historia prefieres contarte?.

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Banco de Energía: Inversiones

Siguiendo con la analogía del Bernie sobre el banco de energía, se me ocurrió el siguiente ejercicio:

Imagina que tienes 10 energidólares disponibles cada día y quieres invertirlos. Imagina los billetes enfrente de ti. Yo los imagino plateados y con un brillo propio. ¿Cómo se ven para ti?

Tienes tres empresas en las que puedes comprar acciones, y las has representado en el piso con tapetes de colores:

  • Lo que no puedo cambiar Co. Nos dedicamos a ver todo lo que podemos cambiar en otros. Creamos estrategias sinérgicas para cambiar el pasado y nos preocupamos por el futuro. Nuestro lema es «que el otro cambie o yo no me muevo«.
  • Que me devuelvan lo que se llevaron Co. Nuestra especialidad son las injusticias, reales o percibidas. Creamos protestas, guerras, huelgas de hambre, ley del hielo, etc. para que nos dejen «como estábamos». No importa si es un país, el gobierno o nuestra pareja. Nuestro lema es «recuperaremos lo que perdimos o moriremos en el intento«.
  • Lo que puedo hacer Co. No tratamos de abarcar mucho. Simplemente hacemos lo que podemos cada día. Nuestro lema es «No solo hacemos planes… también los llevamos a cabo«.

Ahora, conscientemente, distribuye tus billetes en las tres empresas.

Suena muy exagerado. De hecho lo es. Pero presentarlo así tiene una ventaja: vuelve visible la forma en que invertimos nuestra energía todos los días:

En el mundial, el partido de Alemania contra Inglaterra: un partido muy reñido, hasta que cometen la injusticia de no marcar un gol de Inglaterra (el balón pegó en el travesaño, entró en la portería golpeando en el suelo, y salió). Después de eso, Inglaterra se vino abajo y perdió 4-1. Algo similar pasó en el partido de México contra Argentina, sólo que en este caso marcaron un gol de Argentina que debió anularse. México se vino abajo después de la injusticia.

¿Y qué me dicen de todos los mexicanos que odian a los españoles (a pesar de que probablemente tengan sangre española? ¿Que no ya pasaron 2 siglos de la independencia?

¿O que tal el último pleito que tuviste con tu pareja? Nos negamos a ser felices hasta que el mundo cambie.

Existe una alternativa. Podemos simplemente hacer lo que podemos hacer hoy. Enfocarnos en disfrutar lo que tenemos. Enfocarnos en sanar en lugar de enfocarnos en lo que nos enferma.

Les cuento lo anterior no como si ya lo supiera, sino como algo de lo que apenas me estoy dando cuenta. Si, ya se que no es sencillo. A veces simplemente no podemos dejar ciertos patrones. Pero entonces podemos utilizar algunas técnicas o meditaciones que nos permiten zambullirnos en el dolor, en las ventajas de nuestros patrones negativos (si… tienen ventajas, pero eso lo platicaré en otra ocasión) para empezar a sanar. Pero también creo en el poder de la intención. Se me ocurre que puedo empezar el día e imaginar el ejercicio anterior y que mi intención afectará mi día (espero que Bernie, que es el experto en meditaciones, tenga alguna sugerencia para mejorarla).

Si haces el experimento, ¿querrías compartirlo?

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Proyecciones: no me invalides

Hace algunas semanas tuve el siguiente sueño:

Estaba sentado en una silla de ruedas. Sólo podía mover los pies. Mi padre empujaba la silla. Yo estaba muy enojado por estar en la silla de ruedas, y sobre todo, porque yo sabía que con cierto esfuerzo podía empezar a caminar, pero no me animaba.

Los días siguientes a ese sueño me sentí muy incómodo. Intranquilo.

Traigo a colación este sueño por un evento que ocurrió ayer: mi hermana, cuñado y sobrino están de visita. En el momento en que pude estar con mi sobrino, lo dejé que explorara libremente. Lo cuidaba, sí, pero dentro de lo posible lo dejaba que él explorara y experimentara. Yo no lo voy a sobreproteger- pensaba. Y entonces la situación explotó: empezaron a decir que lo cuidara, que se iba a caer de las escaleras (que, según me cuentan, desde donde lo veían eso parecía) y yo, que desde donde estaba no veía su preocupación, «confirmaba» mis sospechas: lo están sobreprotegiendo. Rápidamente en mi cabeza, sin darme cuenta, los hechos se ordenaron de acuerdo al triángulo de la víctima. Yo rescataba a mi sobrino, los demás eran los villanos (lo sobreprotegen… no lo dejan darse cuenta de que él puede). Y completando el triángulo, mi sobrino, «víctima» de la sobreprotección.

Ya después, pensando en por qué me había molestado tanto, recordé el sueño de mi invalidez. Yo proyecté en mi sobrino una parte herida mía. El resto fue simplemente una consecuencia de ello.

Y esta es parte de la belleza de conocer cómo funcionan las proyecciones. Lo que antes hubiese sido simplemente un momento incómodo (y tal vez un pleito), ahora se convierte en una oportunidad para conocerme más, para encontrar dónde están mis partes heridas, para sanarlas, para crecer un poco más…

¿Mi disgusto con los jefes que hacen «micromanagement»? Una proyección. ¿Mi disgusto con la maestra de preparatoria que nos hablaba como niños? Otra proyección. Esto no quiere decir que no haya jefes que hagan «micromanagement», o que la maestra de química no nos haya tratado como niños. Tampoco quiere decir que deba quedarme pasivo. Tal vez sea momento de tener una charla con el jefe o cambiar de trabajo, o poner un límite. Pero el hecho de que exista un gran enojo me habla de algo que puedo trabajar hacia adentro antes de trabajarlo hacia afuera.

La clave para encontrar las proyecciones es esta: «¿hay carga emocional? Seguramente hay una proyección»

Mas adelante hablaré sobre técnicas para identificar proyecciones y trabajar con ellas. Por lo pronto, si quieres investigar más al respecto, te recomiendo que entres a la página de Byron Katie y hagas El Trabajo.

Y después compártenos, ¿de qué proyecciones te has dado cuenta?

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El triángulo de la víctima

Y el príncipe rescató a la princesa de la horrible bruja, y vivieron felices por siempre

Ok, de acuerdo, son cuentos de hadas, pero, ¿qué tanto habrán influenciado nuestra vida?

Stephen Karpman fue el primero en presentar el triángulo del drama como un modelo que sirve para explicar la dinámica del sufrimiento que encontramos en nuestra vida. En él intervienen tres personajes:

  • El villano o victimario, que atormenta a la pobre víctima
  • El rescatador, que esta ahí para salvar a la pobre víctima
  • Y por supuesto, la pobre víctima.

¡Si tan sólo tuviera un mejor trabajo! (villano: mi trabajo actual; rescatador: el trabajo ideal; víctima: yo)

¡Si mi esposa me comprendiera! (villana: mi esposa; rescatador: que me llegue a comprender; víctima: yo)

¡Esa maestra no debería dejarte tanta tarea! (villana: la maestra; víctima: tú; rescatador: yo, que si te comprendo)

Cuando baje de peso seré feliz (villano: yo, o al menos mi sobrepeso; rescatador: la ilusión de bajar de peso; víctima: yo)

Y así podríamos seguir con muchísimas situaciones. Lo curioso del triángulo de la víctima es que en realidad una vez que entras en él no te quedas en uno de los vértices, sino que intercambias papeles con los involucrados. Por ejemplo, durante una pelea con tu pareja te sientes acusado injustamente (víctima), y entonces acudes a tu arsenal de cosas que sabes que le duelen a tu pareja y las lanzas a boca de jarro (víllano). Luego, tu pareja recurre a una amiga y le cuenta su historia (desde el punto de la víctima), y la amiga se pone de su lado (la rescata) al tiempo que profiere insultos en tu contra (el rescatador se convierte en villano). Y así podrían seguir dándole vueltas al triángulo una y otra vez… hasta que alguno decida salirse.

Y ese es precisamente el punto. Salirse el triángulo del drama. Porque no importa en cuál de los vértices comencemos, eventualmente terminaremos como víctimas.

¿Cuál es el principal problema de percibirte como víctima? Que no te das cuenta del poder que tienes para cambiar una situación.

¿Qué es lo que falta en cada uno de los vértices del triángulo de la víctima? Responsabilidad. El villano no se hace responsable de sus actos, pues él mismo se siente víctima. El rescatador no se hace responsable de sus actos y en su lugar trata de hacerse responsable de la «víctima». Y la víctima… la víctima simplemente siente que no tiene el poder para responsabilizarse de su vida o esa situación en particular.

Así es que el antídoto para el triángulo de la víctima es, en esencia ese: responsabilizarte de tu vida.

[claro que es más fácil decirlo que hacerlo, pues el triángulo de la víctima lo tenemos muy bien aprendido, no sólo por cuentos y películas, sino por lo que aprendimos en la sociedad. Pero es posible des-aprenderlo]

En un futuro hablaré de cada uno de los vértices del triángulo de la víctima, pues es un tema muy interesante.

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Gritando [no] se entiende la gente

– Do you know how to get to Elm Street?
– Lo siento pero no hablo inglés
-Oh, sorry.  DO – YOU – KNOW – HOW – TO – GET – TO – ELM – STREET?
– Pues aunque me grite sigo sin hablar inglés

¿Te ha pasado? Aunque suene a broma, yo si lo he visto pasar (aunque afortunadamente, no preguntaron por la calle Elm).

Pero más interesante que ver cuando esto pasa cuando hablamos un idioma distinto es verlo pasar cuando hablamos el mismo idioma.

Al menos yo he tenido varias discusiones en las que repito lo mismo una y otra vez, cada vez más fuerte, como si al hacerlo fuese rompiendo un vidrio que se interpone en la comunicación, cuando en realidad lo que ocurre es que se levanta un muro cada vez más alto entre los dos.

En esas ocasiones me quedaba pensando: «Pero si sólo quería hacerle saber que me refería a X, no tenía por qué haber terminado en pleito».

Fuera ilusiones

Osmo Wiio, un catedrático finlandés enunció una de las más divertidas leyes de la comunicación: «la comunicación siempre falla, excepto por accidente».

Esto, a mi parecer, es porque la comunicación involucra tantos factores (creencias, expectativas, prejuicios, emociones, manejo del lenguaje, distracciones, etc.) que creer que otro puede llegar a entender cabalmente lo que yo quiero decir es ilusorio (a menos de que estemos hablando de algo sencillo: «¿crees que vaya a llover? -No, no lo creo», y aún esto puedo dudarlo porque alguien podría creer que estamos en pleno «ligue»).

Si preguntáramos a un grupo más o menos grande por el significado de la frase «te amo», ¿cuántos mensajes diversos podríamos encontrar?

  • Es una demostración de afecto
  • La otra persona se siente culpable
  • Es cursi
  • Otra vez lo mismo
  • Quiere algo
  • Esto va demasiado rápido
  • etc…

Esto es porque cada quien entiende y procesa la información de forma distinta. Cada quien está viviendo un momento distinto, y cada quien aprendió a darle un significado distinto a las palabras. Recientemente me enteré que para muchas mujeres «lavar los trastes» significa limpiar la mesa, la estufa, guardar los sobrantes de comida en el refrigerador… y lavar los trastes», algo que a mi (al igual que a muchos hombres) no se me hubiera ocurrido nunca.

Y entonces terminamos jugando el juego de los psíquicos: «deberías saberlo».

No. No deberías saberlo, porque no experimentaste lo mismo que yo. Así de sencillo.

Suena a callejón sin salida, ¿no? En realidad hay varias técnicas para mejorar la comunicación, de las cuales escribiré posteriormente. Pero todas comienzan, desde mi punto de vista, con la aceptación de que el otro no piensa ni interpreta lo mismo que yo.

La comunicación falla. ¡Qué le vamos a hacer! Esto de comunicarse va a requerir de un poco más de esfuerzo…

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– La Sonrisa Interior

Siguiendo con el tema del agradecimiento y aceptación este ejercicio nos abre la oportunidad de enfocarnos una vez más en nuestro mundo interior y agradecer a cada una de las partes y órganos del cuerpo por el trabajo que armónicamente están haciendo para mantenernos vivos y sanos. Este ejercicio es la manera en que yo practico la meditación de qi-gong aprendida de Michael Winn. El comenta que se esta meditación se ha estado practicando en China por miles de años.

El ejercicio puede ser adaptado por el lector a sus necesidades y puede ir de 5 o 10 minutos a media hora o más, todo dependerá del tiempo disponible y la profundidad a la que se quiere llegar.

En el qi-gong y medicina tradicional china se describen 5 elementos, cada uno de ellos tiene asociado 2 o 4 órganos del cuerpo, 1 yin y 1 yang (o 2 yin y dos yang en el caso del elemento fuego). Este viaje de agradecimiento puede seguir el patrón de los 5 elementos o simplemente uno puede hacer un barrido del cuerpo de cabeza a pies o de pies a cabeza dependiendo del gusto. Experimenta con las diferentes opciones y adopta la que se siente mejor para tí.

El ejercicio consta de tres etapas: la introducción, la sonrisa a los órganos y posteriormente el cierre con respiraciones para volver le enfoque al mundo exterior. Es un ejercicio fluido y el enfoque es agradecer al cuerpo su trabajo sin importar si estamos enfermos o nos duele algo. El cuerpo está haciendo lo mejor que puede para sanar y estar lo mejor posible.

– Comenzamos estando parados, sentados cómodamente o acostados. Escoge una posición que permita una relajación profunda.

– Ahora centramos nuestra atención en la respiración por un par de minutos para calmar la mente. Dejamos ir nuestras preocupaciones y pensamientos. Empezamos a sentir nuestro cuerpo en contacto con las diversas superficies, ya sea el suelo, una silla o la cama. En el caso que estemos haciendo el ejercicio y nos llegue una preocupación o pensamiento simplemente le ponemos atención brevemente y le «decimos» que en «x» tiempo le podremos poner atención, que ahora no es el momento indicado. Busca la frase adecuada para tí que te permita calmar la mente sin recriminar el hecho que hay pensamientos «flotando» por ahí. Con el tiempo cada vez habrá menos pensamientos cuando uno está haciendo los ejercicios y el enfoque será más profundo cada vez.

La primera opción es seguir los 5 elementos enfocándonos en los órganos yin y posteriormente los órganos yang.
– Nos enfocamos en nuestro pulmones y les sonreímos. Les agradecemos el trabajo que están haciendo de respirar intercambiando aire puro y expulsando toxinas liberadas del cuerpo. Podemos «acariciarlos», darles las gracias, «apapacharlos» y mandarles la «energía» de una sonrisa. A veces se puede sentir la comunicación con el órgano y su respuesta al amor recibido. Nos quedamos el tiempo que queramos antes de pasar la atención al siguiente órgano. (Elemento= Aire; Organos: yin=Pulmón y yang=Intestino Grueso).
– Los riñones, le mandamos una sonrisa a los riñones, les agradecemos su trabajo incansable y los «apapachamos». Busca todas las razones por las cuales hay que agradecerle a este órgano su trabajo. (Elemento: Agua; Organos: yin=Riñones y yang Vejiga).
– El Higado, le mandamos una sonrisa y agradecemos su trabajo. (Elemento Madera; Organos: yin= Higado y yang=Vesícula Biliar).
– El Corazón, gracias por tus latidos, por bombear la sangre a cada parte de mi cuerpo, le sonreímos. Ahora al segundo «yin» de este elemento, el pericardio, gracias por proteger al corazón. (Elemento: Fuego; Organos: yin=Corazón, Pericardio, yang=Intestino delgado y «triple calentador»).
– El Bazo, en medicina china él metabolíza las energías y es el equivalente a la «mamá» del cuerpo es un órgano muy importante que generalmente necesita mucho soporte y atención. Gracias. (Elemento: Tierra; Organos: yin=Bazo y yang=Estómago).

Este sería el final del cíclo por los 5 elementos «yin». Tómate tu tiempo y experimenta con las frases que usas y las emociones que despiertan. Si tienes emociones que quisieras liberar puedes utilizar el ejercicio de «Dejar Ir» entrelazado con este ejercicio. Cuando se despierta la emoción, si no es necesaria, la «dejamos ir» de nuestro sistema.

Después se puede regresar y hacer el ejercicio en los 5 elementos «yang». (Intestino Grueso, Vejiga, Vesícula Biliar, Intestino Delgado, «Triple calentador», Estómago)

Una vez que se termine de mandar sonrisas y gratitud concluimos el ejercicio con respiraciones para regresar la atención al mundo exterior.

La otra opción que quiero presentar es barrer las partes del cuerpo de la cabeza a los pies con el detalle que uno quiera darle. Por ejemplo: uno puede decir gracias y mandar la sonrisa a la cabeza, después a la cara, a los brazos, al tronco y sus órganos internos y terminar por dar las gracias a las piernas. O puede hacerlo más detalladamente y mandar sonrisas y amor a cada parte que se le ocurra como por ejemplo: A los ojos, la nariz, la boca, las orejas, al cerebro ( y cada una de sus partes si así lo quiere), al cuello, a los hombros, a los músculos, a los huesos, para ir a los brazos, antebrazos, manos, cada dedo, cada uña, hasta a la mugre de las uñas si quieres, no eso es broma. Espero que ésto dé una idea clara del ejercicio y las múltiples posibilidades que tiene. Todas son válidas y proporcionan diferentes respuestas, experimenta y encuentra la que sea mejor para tu persona.

Una vez que se termina el ciclo de agradecimiento, uno puede quedarse disfrutando de la tranquilidad que este ejercicio proporciona por el tiempo que uno quiera es un estado de tranquilidad que abre las puertas para la contemplación y relejación total. Cuando lo desees haz algunas respiraciones profundas con el propósito de volver la atención al mundo exterior y estar listo para continuar con el día o ir a la cama si se hace en la noche.

Sí algún órgano del cuerpo tiene problemas o dolores es recomendable quedarse con el más tiempo y hacerle saber que se le agradece todo el esfuerzo que está haciendo para estar mejor. También se puede hacer este ejercicio solamente enfocado a esa parte a diferentes horas del día para proporcionar soporte a la habilidad del cuerpo de curarse por sí mismo. Es importante mantenerse lo más positivo que se pueda.

Cualquier pregunta o comentario te lo contestaremos a la brevedad posible. Disfruta el ejercicio y te mando una sonrisota. Gracias por haber dedicado estos momentos a leer el escrito.

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Frases Cortas y Pensamientos

No hay nada más limitante que creer saber quién es uno. Es en ese preciso momento que uno deja de buscárse y evolucionar.

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Caminando Por la Vida

Ayer en la noche estuve reflexionando un poco a cerca de mi caminar por la vida. He oido tantas veces la frase ¡Qué interesante está! pero, en estos momentos no tengo tiempo, o no me alcanza el tiempo, que hoy en la mañana decidí experimentar «el caminar» de manera diferente por la vida.

Tomé a mi hijo lo subí a la mochila y me salí a hacer ejercicio, mmm no, a meditar, mm no, a interactuar con otras personas, mm no, a convivir con mi hijo, mm no, a hacer ejercicios de percepción, mm no, a disfrutar del calor de Miami, mm no… bueno en realidad hice una malteada con todos los ingredientes anteriores. Salí a caminar por las calles abierto a toda posibilidad y a ver que pasaba.

La primer cuadra fue la cuadra de la percepción, qué verde se veía el pasto, las palmeras estaban bailando con el viento, había formas y colores en la banqueta e incluso ví en el edificio de enfrente unas caras de piedra a relieve en la pared que no había visto antes. Llevamos caminando por aquí ¡más de 5 meses!!! y no las había visto. Qué impresión darme cuenta que a pesar de que salimos a pasear y a caminar seguido por estas calles aún así no me había empapado del entorno, ni disfrutado de tantas cosas que llamaron mi atención en esta corta caminata.

La segunda cuadra fue dedicada a la respiración así que sin perder el enfoque de contemplar el exterior e interactuar con él también me enfoque en como mis pulmones se inflaban y desinflaban, cada vez más libremente. Mi mente poco a poco dejó ir las preocupaciones y se relajó.

Para la tercer cuadra me sentía totalmente diferente y decidí compartir esto con la gente. A cada persona que veía le sonreía y le deseaba un gran día. Había quien respondía amablemente, otros no hacían contacto con los ojos y sólo meneaban la cabeza, hubo un par que me ignoraron totalmente. Muy interesante pensar que cada uno de ellos está creando su propia historia, sólo algunos me dejaron jugar un papel de extra en su historia del día de hoy pero aún así quiero pensar que provoqué algún cambio en más de una persona.

Seguí con este ejercicio por unos 10 minutos asombrado por todas las diferentes reacciones. Me imaginaba qué pensaban las otras personas al recibir este saludo inesperado. Luego lo dejé ir.

Caminamos otro par de cuadras siguiendo a las palomas y disfrutándo de la emoción que estos animales voladores causan en David. Después vimos unos perros que le encantan, unas esculturas y más pasto, ahora el pasto ya no era sólo una mancha verde en el piso, tenía relieves, diferentes tonalidades y cada hoja aportaba su propia personalidad. Wow ¡Qué diferente manera de caminar, disfrutando e interactuando con mi alrededor!

En eso, sucedió, mientras estabamos admirando la caída de agua en una fuente recibí lo que había estado regalando. Un señor en bicicleta pasando por la calle, se paró, volteó a vernos, nos sonrió y nos deseó un gran día, para después seguir su camino y perderse entre los coches y palmeras. No puedo negar que me causó asombro, y me tomó desprevenido. Estadísticamente ¿Cuál es la probabilidad de que lo anterior haya ocurrido el mismo día que estaba yo haciendo esta interacción con otras personas? No importa. Para mí fue una respuesta a lo que estaba haciendo, claro que ustedes pueden opinar diferente ya que, después de todo, cada quien crea su propia historia.

Seguimos caminando y disfrutando de los colores, los edificios y las sombras. Era tiempo de regresar. Al caminar de regreso me encontré un kiosko cuadrado y pues tenía que subir y pararme en el centro. Al estar ahí, en el centro, empecé a pensar en gratitud y me enfoqué en sentirla en todo mi cuerpo, Es increíble poder estar en Miami caminando con mi hijo y disfrutándo de este día. (Aunque pudiera estar molesto por tanto calor y la humedad. Es parte del paquete y se disfruta por igual, simplemente una elección más de cómo responder al exterior).

Después de unos minutos abrí los ojos y no van a creerlo… el señor de la bicicleta estaba ahí nuevamente, nos sonrió para después pedalear y desaparecer nuevamente. ¿Lo viví? ¿lo soñé?, ¿sí estaba ahí viéndonos nuevamente?, que alucín. Puedo (y quiero) pensar que algo cambió en mí a partir de ese momento en el kiosko. (Tal vez sólo mi percepción… no lo sé, y no importa).

Durante las últimas 3 o 4 cuadras, las personas sonreían conmigo sin necesidad de yo «iniciar» el intercambio. Unos taxistas estaban riéndose y me desearon un muy buen día. Y, la viejita con la que empecé el experimento, que estaba sentada tomando un café (supongo) y que hace unos minutos volteó la mirada evadiendo el contacto visual, esta vez, decidió regalarme una sonrisa.

¡Qué manera de empezar el día! Esta caminata bien pudo haberse llevado a cabo del estacionamiento a mi trabajo, o cuando vamos a hacer super, o a la tienda, o incluso manejando al trabajo (pero sin dejar de poner atención al manejar) en los altos, por ejemplo. Realmente no se necesita de «más tiempo» para dedicarlo a uno, a conocerse mejor y a sentirse mejor. Sólo es cuestión de encontrar los momentos adecuados y decidir «Estar Presente» y aprender a convivir con uno mismo.

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Tu Cuenta en “El Banco de Energía”

Una manera de ponerse a pensar en si vale la pena o no en lo que uno está enfocando sus intenciones, sus emociones, sus pensamientos o su tiempo es haciendo una metáfora de estas acciones con la cuenta de su banco.

Cada una de las emociones y pensamientos son depósitos o retiros a tu (de tu) cuenta personal en «El Banco de Energía». Las emociones y/o pensamientos negativos son equivalentes a efectuar un retiro de tu cuenta. Mientras tanto, las emociones positivas y pensamientos alentadores, es un abono a tu cuenta.

Otro punto importante que cabe mencioner es que la energía, así como el dinero, es un recurso que tenemos a nuestro alcance pero que es recomendable cuidar y utilizar inteligentemente para tener siempre suficiente a nuestra disposición para hacer lo que queramos cuando queramos.

Tú ¿Qué acciones estás realizando más frequentemente? ¿Depósitos o Retiros? ¿Cuánto tiempo más crees que puedas seguir «retirando» energía antes de llegar a banca rota?

Cabe mencionar que al vivir una emoción, ya sea enojo, frustración, miedo, alegría, tranquilidad u otra, uno está, consciente o inconscientemente, utilizando recursos personales (a.k.a. su energía) o es que ¿no te has sentido exhausto al llegar a casa después de un día lleno de conflictos y enojos? o ¿no te has sentido «vivo» y lleno de energía después de hacer algo que te encanta?.

Estos estados o emociones se quedan impregnados en uno y se quedan con uno afectándonos (positiva o negativamente) a través del paso del tiempo. Basta con recordar la situación para volver a sentir esas emociones, sonreír o experimentar la tensión en el cuerpo. En el caso negativo nos está indicando que todavía hay algo en nosotros que no se ha liberado de ese episodio y en el positivo que hay un balance a favor que estamos disfrutando. Dolores, tensión y rigidez es la manera del cuerpo de pedir atención para eliminar lo que no necesitamos.

Es impresionante ver lo que años de almacenamiento de estas emociones pueden causar, cada que hago ejercicio para liberar estos problemas recuerdo situaciones de la niñez, de la juventud, de hace 3 días, de manera indistinta y los sentimientos a veces son tan intensos como si hubiera sucedido ayer. Al principio había tanto que pensé que era inútil comenzar la limpieza pero, enfocandose en trabajar un par de cosas por día, al cabo de las semanas, meses y años uno se va sintiendo más ligero, hasta puedo decir que veía con más brillo y claridad después de cada una de estas sesiones. Además que, con la práctica, uno aprende a depositar cada vez más en la cuenta. Al final del día lo que se busca es siempre tener un balance a favor.

Para técnicas de limpieza puedes buscar el ejercicio de “Dejar Ir” en el área de ejercicios. Y próximamente estaré compartiendo otros de mis ejercicios favoritos con respecto a este tema.

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