No Me Gusta ¿Qué puedo hacer?

En nuestra vida han habido, hay y habrán situaciones que no nos agradan. Estas pueden ser vistas como trabas y problemas o como lecciones y oportunidades para crecer.

Lo primero es darse cuenta de cuál es la situación que nos está afectando y saber que uno tiene el poder de cambiar el guión de esa historia. Generalmente uno elige consciente o inconscientemente alguna de las siguientes acciones:

1- Quejarse y seguir por ese camino sin cambiar nada.
2- Suprimir y decirse que “todo esta bien”
3- Escapar o salirse de la situación
4- Pelear y cambiar el exterior (a veces está fuera de nuestro control)
5- Cambiar nuestro interior para que la percepción del conflicto sea diferente.

1. Muchas veces pensamos que al “quejarnos” realmente estamos liberando los problemas y por lo tanto ya no nos afectará más. Lo que generalmente está pasando es que estamos “invirtiendo” energía en la situación o, dicho de otra manera, estamos alimentando la emoción o el problema y cada vez va creciendo más. Poco a poco vamos llenando nuestro zapato de piedritas.

Una manera fácil de darse cuenta si estamos realmente liberando el problema o emoción es darse cuenta si después de la “explosión” o queja uno se siente tranquilo y ya no reacciona de la misma manera la siguiente vez que pasa algo similar. Incluso uno puede hacer el experimento de recordar la situación y poner atención a las reacciones en el cuerpo. ¿Hay tensión en la mandíbula, hombros o espalda? ¿Estoy cerrando los puños?, ¿Me siento enojado otra vez?. Si uno siente tensión en la quijada, contracción en el área abdominal, o plenamente enojo, lamento desilusionarlos pero las emociones no están siendo liberadas.

2. Otra manera muy común de lidiar con estas situaciones o emociones no placenteras es mediante la supresión de ellas. Este método es enseñado por nuestra sociedad desde que somos pequeños por ejemplo “no llores”. Tratamos de no sentir la tristeza cuando alguien se despide, tratamos de no llorar, de mostrarnos “fuertes”. Lo que esto provoca es una contracción general y, emocionalmente, uno se va acostumbrando a no sentir y a guardar esas emociones lejos, o más bien, muy adentro de uno. Estas emociones se van acumulando y cada vez se vuelven energías más densas hasta que tal vez puedan llegar a manifestarse en algún dolor. El dolor es una manera en que el cuerpo esta pidiendo atención de nuestra parte.

3. También podemos escapar o huir de la situación. Cuántas veces las personas no terminan relaciones para evitar los conflictos, o se cambian de ciudad, de trabajo o de profesión. Esta opción puede ser positiva ya que no nos enfrentamos a lo estímulos que nos están ocasionando las reacciones emocionales, pero no necesariamente soluciona el problema de raíz. Obviamente que si uno esta en una relación en la que lo están menospreciando o lo atacan física o psicológicamente pues lo ideal es salirse de la situación para evitar el maltrato. Después sería recomendable una introspección y “limpieza” emocional para evitar seguir atrayendo este tipo de situaciones y evolucionar. Otro caso en el cual el “escapar” es recomendable es si uno se siente inseguro por vivir en una colonia con violencia e inseguridad. Ahí lo más sensato es tratar de cambiar de aires y movernos a un lugar más seguro.

4. Le siguiente opción que muchos elegimos es luchar para cambiar el exterior. Es muy común pensar que el problema por lo que uno reacciona de cierta manera es debido al comportamiento de las otras personas o situaciones externas y por ello uno intenta cambiarlas. Me he dado cuenta que si la misma frase, con la misma entonación y todo, es dicha a diversas personas no todas reaccionan de la misma manera. Unos reaccionan intensamente y otros no tan intensamente, hay quien decide tomarlo con calma y siguen con su vida sin el enojo que otros sentimos. Creo que esto tiene que ver con la correlación entre este episodio y experiencias vividas anteriormente además de los filtros que cada uno tenemos. La señal pasa a través de nuestro campo energético (o aura) y, si no esta balanceado, el mensaje llega distorsionado a nosotros. En el trayecto las emociones almacenadas con “frecuencias” similares resuenan causando en parte nuestra molestia. En resumen. Hay situaciones externas que pueden cambiarse y en las cuales vale la pena invertir el tiempo y esfuerzo para cambiarla pero muchas veces es más sano, salirse de la situación o cambiar la percepción de ella.

5. Mi favorita que, debo confesarles, no sabía que era una posibilidad hasta hace algunos años y que, al darme cuenta de ella, ha cambiado mi manera de enfrentar situaciones laborales, situaciones de pareja y demás situaciones que uno se topa al caminar por la vida es la posibilidad de “Cambiar mi percepción” (o historia).

Un ejemplo simple pero que sucede cotidianamente, sobre todo en las calles del Distrito Federal, es ocasionado por conductores “temerarios” que se meten enfrente de uno, le tocan el claxon, le avientan a uno el coche, etcetera. Más de alguno de ustedes puede acordarse de unas 2 o más veces en que esta situación ha estado presente en su vida. Ponte a pensar en la más reciente y trata de acordarte ¿Cómo reaccionaste a ello?. ¿Enojo?, ¿Frustración?, ¿Contestaste la agresión?, ¿Te sentiste atacado?, ¿Miedo?

¿Qué pensaste?, ¿Qué historia creaste al respecto?. Como habíamos comentado en blogs anteriores uno está creando su propia historia incluso en este tipo de sucesos. La realidad es que una persona manejando otro coche se metió en frente de nosotros. En este punto crítico uno elige consciente o inconscientemente hacerlo un punto pro-activo o un punto reactivo. Uno puede responder a la agresión (convirtiendo el punto en reactivo), enojarse, tocar el claxon de regreso o incluso he visto gente que sigue a los coches para armarles bronca, bajarse y agarrarse a golpes, para después seguir con su día.
Pero también he manejado con personas que dicen “pásale, has de tener prisa” y siguen con su vida sin haber reaccionado.

¿Qué está causando las diferentes reacciones?, ¿Porqué uno reacciona tan violentamente mientras a la otra persona casí no le afectó?.

Aquí va un ejemplo para demostrar mi punto.

Voy manejando al trabajo, y un coche negro viene a exceso de velocidad, me rebasa por la derecha y se mete por un espacio minúsculo entre el coche de enfrente y el mío para volverse a salir al otro carril.
Esta situación me generó un “punto crítico” hay infinito número de posibilidades de reacción o de pro-acción. Puedo convertirlo en un punto pro-activo o un punto reactivo. ¿Cuál es mi elección?. Nadie puede obligarnos a reaccionar de una u otra manera, aunque pueden intentarlo y muchas veces lograrlo. La reacción está normalmente en nuestro poder.

1. Al ver que se está intentando meter enfrente de mí acelero para intentar evitarlo, le toco el claxon, y le muestro como no me he cortado la uña de mi dedo medio. Este conductor (o extra de nuestra historia) sigue manejando y se desvanece en el infinito. Yo me quedo pensando que este tipo no sabe manejar, que es un flojo, que si hubiera levantado 10 minutos antes no tendría que manejar de esa manera para llegar a tiempo a su trabajo… etc. Es importante mencionar que la mayoría de lo que estamos pensando es nuestra creación. No sabemos si va rápido porque va tarde al trabajo, no sabemos si es un flojo o no. Al yo reaccionar hubo un intercambio de energía violenta que el conductor se lleva con él y yo me quedo con ella también. En un momento se darán cuenta por qué lo digo.

Llego a mi trabajo y me preguntan ¿Cómo me ha ido?. Les comento de este tipo impertinente que casi me choca para seguir con ejemplos de violencia y como la gente ya no es educada como antes…. Me habla mi esposa y le platico la misma historia.
Salimos a comer y vuelvo a comentar en el hecho de este imbecil que casi ocasiona un accidente.
¿Se están dando cuenta como un minuto del día me ocasionó un enojo que puede seguirme por todo el día o incluso más tiempo? Cada vez que lo cuento me estoy acordando de la situación mi cuerpo se tensa y re-vivo las emociones. Mi cuerpo genera todo tipo de sustancias en reacción a estos estímulos. A veces uno puede pensar que al platicarlo uno esta dejando ir la emoción pero, muchas veces, en realidad se le puede estar metiendo más energía a este evento ya que ahora hay más personas involucradas en la historia que pueden o no reaccionar a ella y aportar su granito de arena para que siga creciendo.

Obviamente hay un número infinito de reacciones y posibilidades que abarcan toda la gama desde total indiferencia hasta homicidio (les prometo que no estoy exagerando). Ahora quiero presentarles la segunda opción de mi historia.

El comienzo es el mismo con esta persona manejando a exceso de velocidad, rebasándome por la derecha y metiéndose enfrente de mí.
Al ver que viene el coche a exceso de velocidad me pongo atento de que es lo que va a hacer, lo veo que se va a la derecha y se está intentando meter enfrente de mí. Disminuyo la velocidad para que pase evitando así un accidente y dejo que se vaya. Ahora viene la parte interesante. ¿Qué historia voy a contarme?. Puedo elegir creer que recibió una llamada de su esposa que está a punto de dar a luz a su primer hijo. Me emociono de tal suceso y le deseo que llegue a tiempo y todo salga bien, lo “felicito” por convertirse en padre y recuerdo cuando nació mi hijo me llena de alegría y sigo por mi camino. Otra opción es pensar que le hablaron del trabajo y hay un problema urgente que sólo el puede solucionar. Le deseo que llegue a tiempo y que todo salga bien.

A fin de cuentas es nuestra historia. Podemos ser tan creativos como queramos. El hecho es que al practicar el estar presente y darse cuenta de los puntos críticos en nuestra vida uno va recobrando el control de sus reacciones, de sus emociones y por ello de su vida. Este cambio no necesariamente se va a dar de la noche a la mañana (especialmente si eres algo impulsivo) pero poco a poco uno empieza a darse cuenta de lo que viene antes de que pase y así evita el reaccionar y tiene el poder de decidir como “accionar”. Te invito a que lo intentes. Se puede hacer en casi cualquier situación. Y con el tiempo se vuelve cada vez más fácil.

Y tu ¿Qué historia prefieres contarte?.

Anuncios

Acerca de El Bernie

Hace unos años una “desviación” en el camino de la vida los llevó (a su esposa Klau y a él) a investigar un laberinto de opciones fantásticas, interactuando y aprendiendo de curanderos, sanadores, chamanes, “maestros”, libros, videos y, sobre todo, de ellos mismos enseñanzas increíbles que, seguramente al escucharlas, podrían confundirse con cuentos mágicos de ficción desarrollándose en realidades alternas y muchas veces en universos paralelos. Cada enseñanza y personaje (real o “imaginario”) iba expandiendo los límites de lo que consideraban posible o real, cambiando, definitivamente, la manera de percibir e interactuar con el mundo, al mismo tiempo que su cuerpo y espíritu iban sanando. Las enseñanzas aprendidas a partir de ese hecho hicieron que ese episodio, muy difícil en su momento, pasara de ser uno de los momentos más aterradores de sus vidas (incluyendo a sus familias y amigos) a una de las mayores bendiciones recibidas. Desde entonces “El Bernie” se convirtió en un aficionado de la vida e incansable explorador de la conciencia personal y general. Gerente de Ingeniería en Aviónica de día, juega a diseñar y a arreglar simuladores de vuelo para, en su tiempo libre, dedicarse a su familia, meditación, Qi-Gong, Medicina Energética (de diversos colores y sabores), sanación, cursos y a escribir.
Esta entrada fue publicada en Historias, Reflexion, superación personal. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a No Me Gusta ¿Qué puedo hacer?

  1. JACH dijo:

    A mi en lo personal me gusta decir: “de seguro ya se le está saliendo y tiene que llegar corriendo al baño”. Me cambia la emoción de molestia a un momento de risa 😉

    Me gusta la historia del conductor porque en realidad nosotros “escogemos” la historia que vamos a contar. Vaya, puede ser que en realidad si sea un conductor neurótico que vaya tarde al trabajo… pero no lo podemos saber con certeza. Y en realidad, aunque lo sea, nosotros nos “enganchamos” con el suceso o no… lo enredamos con nuestras historias personales (el mundo es agresivo, los buenos terminan al último, todos se quieren aprovechar de mi) o lo dejamos ir.

    Y me gustó también el comentario sobre el cambio de perspectiva: “no sabía que era una posibilidad”.

    Cierto. Esa no nos la enseñan 🙂

  2. Pingback: El triángulo de la víctima | Camino al interior

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s