"No hay absolutamente nada bueno en los hombres" es parte de lo que alcancé a escuchar en un discurso que alguien predicaba ayer en un parque en el centro de la ciudad, al tiempo que soltaba citas de la Biblia. Huelga decir que en cuanto pude me llevé a mis hijas de ese lugar.
Pero eso da pie a una pregunta interesante: ¿los humanos somos buenos por naturaleza, o malos por naturaleza?
Para mi, estas son las consecuencias de cada línea de pensamiento:
Los humanos somos malos por naturaleza.
Necesitamos protegernos de otros. Construimos murallas físicas y/o invisibles. Una persona buena es algo excepcional… mejor no arriesgarse. Motivar a otros sólo puede lograrse a base de premios o castigos (pues nada bueno puede salir de ellos), y en el sentido moral, la única opción que existe es reprimirnos y reprimir a otros (nuestras parejas, hijos, colegas, etc.). El cielo (tanto si lo crees como metafóricamente) se consiguen logrando "no ser humanos". El infierno es el resto, es esta vida.
Los humanos somos buenos por naturaleza.
No necesitamos protegernos de otros (no quiere decir que no pongamos límites). Espacios abiertos. Las personas "malas" son algo excepcional, hay que aprender a identificarlas. La motivación existe en todas las personas… nuestra labor es eliminar obstáculos para que ésta surja. La moralidad consiste en hacer florecer lo bueno que ya existe en cada uno, creando un ambiente adecuado. El cielo consiste en apreciar esta vida humana y cultivar nuestra humanidad
Si vemos el mundo que hemos construido, me parece que lo hemos basado en la primera opción: somos malos por naturaleza. No dejamos salir a nuestros hijos sin nuestra supervisión (me pregunto si yo me hubiera vuelto loco si ese hubiese sido el caso conmigo, pues mis padres trabajaban y mi abuela no podía estar todo el tiempo vigilando a sus traviesos nietos), las bardas en nuestras casas cada vez son más altas, con alambres de púas. Nuestras reglas consisten en "no hagas, no digas, no seas", pero no tenemos el equivalente de "todo esto puedes hacer, decir, ser, crecer…".
Cualquier parecido con el oscurantismo es mera coincidencia.
Tal vez es el mundo en el que nos tocó vivir, pero me pregunto, ¿no será momento de dar la vuelta hacia algo constructivo, hacia un apreciar la vida que se nos ha regalado, y tal como en el Renacimiento, en el volver a apreciar nuestra humanidad?
