Paternidad incondicional. Tu mensaje será malinterpretado.

Esta mañana mi hija se cortó un buen mechón de cabello. Le pregunté -con mi tono de voz más sereno que pude- por qué lo había hecho. "Sólo me corté las puntas" me dijo. Me enterneció mucho su respuesta porque se que ella desea tener el cabello largo, y también sé que había escuchado que "le cortaban las puntas para que le creciera más rápido el cabello". Cuando se dió cuenta de lo que había hecho, rompió a llorar.

Les cuento esta historia como inicio de una serie de artículos basados en el libro de "unconditional parenting" (paternidad incondicional) de Alfie Kohn.

La idea central del libro es que, lo mejor que podemos hacer como papás es educar a nuestros hijos de tal forma que ellos sepan que los queremos incondicionalmente.

¡Pero por supuesto que quiero a mis hijos incondicionalmente! – podríamos decir. Si, pero la parte clave de la oración es "que ellos sepan".

Usemos como ejemplo una de las técnicas más usadas por la "super niñera": el timeout (es decir, confinar al niño en un lugar aislado durante 1 minuto por cada año de vida).

Seguramente el padre o la madre están pensando: "lo estoy castigando para que aprenda que lo que hizo no está bien", "estoy poniendo límites" o algo similar.

Pero pongámonos por un momento en el lugar del niño (o si tienes buena memoria, recuerda una experiencia similar). ¿Qué está pasando por su cabeza mientras sufre por el aislamiento? Pueden pasar un montón de ideas, desde rencor contra sus padres -o contra su hermanito por "llorón"-, hasta toda una defensa legal del por qué es inocente. Junto con eso, aprenderá que cuando se tiene justificación, es válido hacer sufrir a los demás a propósito. Pero de todas las ideas que lleguen, la más peligrosa -y la más común- es que no es digno de amor cuando no hace lo que sus padres dicen, que es, en esencia, una mala persona.

Y lo mismo pasa con los gritos, los golpes y -sorpendentemente- con los premios (una vez que lo piensas no es tan descabellado: mis padres me aplauden o me llenan de regalos "sólo cuando hago lo que me dicen"… debe ser que tengo que hacer lo que me dicen para ser digno de atención y cariño).

Lo cual nos regresa a la historia inicial y al tema de estos artículos: no es suficiente que quieras incondicionalmente a tus hijos, es necesario que ellos lo sepan. Decir las cosas no es suficiente. Un "te quiero incondicionalmente" es bonito de recibir, pero su mensaje se verá opacado si cuando cometes una falta recibes sólo gritos.

Es una tarea complicada. Involucra aprender nuevas formas de relacionarnos con nuestros hijos, pero también nuevas formas de vernos a nosotros mismos. Exigirá más paciencia de la que creemos ser capaces, y representará momentos de frustración (que de cualquier forma pasaríamos con la "paternidad clásica").

Pero nuestros hijos valen la pena el esfuerzo. Porque, después de todo, ya los queremos incondicionalmente…

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Acerca de JACH

Ingeniero, lector ávido, coach e incansable investigador de la motivación humana. En mi afán por entenderme mejor y al mundo en el que vivo, he pasado por psicoterapia, me certifiqué como coach (o casi, pero esa es otra historia), y actualmente estoy metido con una técnica llamada CMR muy interesante. Suena a cliché, pero he encontrado que el cambio tiene que venir del interior. Pero no sólo estoy entendiéndolo, sino que comienzo a vivirlo... y ese es un proceso que nadie puede hacer por mi.
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2 respuestas a Paternidad incondicional. Tu mensaje será malinterpretado.

  1. Pilar Osorio dijo:

    Lindo!
    Me encanto!. Aplaudo totalmente esta labor de sensibilizacion.
    Un gran abrazo!

  2. Oly Orozco dijo:

    Yo estoy completamente enamorada de ese libro, aunque más de una vez me ha hecho enfrentarme a la realidad de que no siempre el actuar “con la mejor de las intenciones” respecto a nuestros hijos significa que ellos no salen lastimados con nuestros actos. Debería difundirse más este enfoque de paternidad como contrapeso a la gran cantidad de información, técnicas, experiencias, etc., basadas en la teoría conductista.

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