Pistas en nuestra búsqueda de la verdad

Cuando estaba por terminar mi certificación de coaching, el instructor dijo “el que da consejo es que no lo tiene aprendido”. En aquel entonces, trataba de recordarnos que los coaches no estamos para dar respuestas, sino para ayudar a que cada quien encuentre las suyas.

Pero en esta ocasión, voy a darle la vuelta a ese consejo. Para ello, comenzaré con dos “máximas”:

  • Todo consejo es auto-consejo
  • Todo reproche es auto-reproche.

Cuando escuché las frases anteriores, mi primer impuso fue dejar de dar consejos y dejar de reprochar… ¡cómo si eso fuera posible! Pero a últimas fechas he pensado que hacer esto es dejar de lado un par de armas muy poderosas en nuestra búsqueda de la verdad. Es decir, sí, en efecto, al dar un consejo a alguien más estoy dándome ese consejo a mi mismo… ¡y eso es fabuloso! Lo único que necesito es darme cuenta de qué manera los consejos que quiero dar a otros tienen que ver conmigo. A veces será un consejo muy directo, como cuando le decimos a alguien “deberías confiar más en tu intuición” y a quien queremos decirlo es a nosotros mismos, pero a veces la lección estará más rebuscada. Por ejemplo, podríamos decirle a alguien “deberías ser más considerado con los demás“, y podría ser que nos estemos pidiendo a nosotros ser más considerados con otros, pero también podría ser que estemos pidiéndonos ser más considerados con nosotros mismos, por ejemplo, fijando límites, o tomando en cuenta nuestra propia opinión.

Y lo mismo ocurre con los reproches. Para esto tengo la historia perfecta: Hace un par de meses corregí parte del trabajo un compañero. Cuando éste se enteró me agredió y fue a “acusarme” diciendo que “lo estaba haciendo menos” (y después de ello me retiró la palabra por una semana). Ahora, puedo asegurarles que no era el caso, pues no sólo no lo consideraba menos, sino que yo sentía cierta admiración hacia él. “Lo estoy haciendo menos” es una proyección, es un reflejo de su mundo interior. Yo simplemente serví de “espejo”.

Ahora, si dejamos de reprochar externamente puede ser que nos evitemos disgustos (así que es útil dejar de hacerlo), pero al mismo tiempo podemos utilizar esos reproches que inevitablemente hacemos a otros para conocernos. Eso que tanto reprochamos a otros tiene que ver más con nosotros mismos que con ellos y, al igual que con los consejos, podemos utilizarlos para saber qué es lo que -a gritos- estamos queriendo cambiar en nuestra vida. Parte de “el trabajo” de Byron Katie se basa precisamente en eso: criticar, reprochar sin tapujos (pero esta vez en privado y por escrito)… y luego ver nuestro reflejo en nuestras críticas.

Así que la próxima vez que te encuentres dando un consejo o reprochando a alguien, ya tienes armas para conocerte un poco más (y probablemente, para entrar en acción… que por cierto, leí unos tips muy buenos, pero tendrá que ser en un artículo posterior)

Como ejercicio y dado que es más fácil ver estás cosas en otros, cómo creen que puedo utilizar este ejercicio reflexivo en el conflicto que tengo con mi compañero. Hasta el momento sé que le reprocho haberme acusado injustamente.

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Acerca de JACH

Ingeniero, lector ávido, coach e incansable investigador de la motivación humana. En mi afán por entenderme mejor y al mundo en el que vivo, he pasado por psicoterapia, me certifiqué como coach (o casi, pero esa es otra historia), y actualmente estoy metido con una técnica llamada CMR muy interesante. Suena a cliché, pero he encontrado que el cambio tiene que venir del interior. Pero no sólo estoy entendiéndolo, sino que comienzo a vivirlo... y ese es un proceso que nadie puede hacer por mi.
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Una respuesta a Pistas en nuestra búsqueda de la verdad

  1. El Bernie dijo:

    Hola Jach,

    Hoy que releí tu artículo me dije… después de todo si uno se da cuenta que el Todo realmente es uno mismo y que el exterior es un reflejo de nuestro interior todo lo que dices concuerda…

    Kelly, una amiga que está en esto de la energía también comenta frecuentemente que sus clientes son simplemente mensajes del universo en lo que ELLA tiene que trabajar.

    Cuando la lección es aprendida las cosas con las que los clientes vienen cambian… También se puede esto ampliar a nuestros hijos “Mi hijo no me hace caso” será que tal vez no me estoy haciendo caso a mi mismo???, familia, amigos, trabajo, etc…

    Uno puede enfrentar este reto o lección en diversas profundidades, desde psicología hasta “energía pura” o “patrones de consciencia” pasando por afirmaciones, y todos los sabores de psicología energética… Lo importante es que uno descubra lo que funciona en ese caso para uno. No hay recetas infalibles ni técnicas perfectas para todas las cosas…

    Saludos.

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