Paternidad incondicional: una pequeña victoria

Hace unos días, tuve la mejor experiencia de "paternidad incondicional" que se me puede ocurrir. Si tenía alguna duda de su efectividad, ahora estoy completamente convencido. Pero déjenme contarles:

Mi hija mayor está en un periodo delicado, pues con la llegada de su hermana menor, ahora ha tenido que soportar que le pongamos mucha menos atención, que estemos más irritables, etc. Con todo y todo, ella está muy contenta con su hermana, pero también ha disminuido su tolerancia a la frustración y ha aumentado el número de berrinches.

Es precísamente con uno de esos berrinches con lo que pude experimentar el poder de la paternidad incondicional. La cosa fue así: mi hija empezó a hacer un berrinche justo antes de dormir. Como en la mayoría de estos casos, la razón era lo de menos: yo había aventado una basura al bote (¡canasta!), y ella se enojó porque ella quería haberlo hecho (si, estaba muy cansada). Después de tratar de razonar un poco, y de regresarle la basura para que ella pudiera aventarla, y en vista de que no había forma de sacarla del berrinche por vía racional, decidí usar algo que acababa de leer en el libro y que en ese momento me salió del alma. Le dije algo como lo esto: "ya te ofrecí una forma de solucionar el problema, pero veo que quieres seguir enojada, y que quieres que me enoje. Pero eso no va a pasar. Estoy muy tranquilo. Y quiero que sepas que no importa que tan grande hagas tu berrinche, yo te voy a seguir queriendo igual".

Lo que ocurrió a continuación fue casi mágico. Su mirada y su gesto pasó de ser de completo enojo, a un rostro serio, y luego a una sonrisa enorme. El berrinche se disolvió tan rápido como había llegado (más rápido, de hecho). Nos abrazamos, nos dijimos buenas noches, y la dejé dormida en su cama, muy tranquila.

Y yo, dormí feliz esa noche, porque un momento de conflicto se convirtió en un momento de mucho aprendizaje: yo aprendí que puedo solucionar un problema con amor y razón, y con suerte, ella aprendió (o confirmó) que su papá la quiere pase lo que pase.

(y contestando una pregunta lógica: si, los berrinches han disminuido considerablemente a partir de ese momento. Todavía nos falta camino por recorrer, pero estamos avanzando)

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Acerca de JACH

Ingeniero, lector ávido, coach e incansable investigador de la motivación humana. En mi afán por entenderme mejor y al mundo en el que vivo, he pasado por psicoterapia, me certifiqué como coach (o casi, pero esa es otra historia), y actualmente estoy metido con una técnica llamada CMR muy interesante. Suena a cliché, pero he encontrado que el cambio tiene que venir del interior. Pero no sólo estoy entendiéndolo, sino que comienzo a vivirlo... y ese es un proceso que nadie puede hacer por mi.
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2 respuestas a Paternidad incondicional: una pequeña victoria

  1. PatriciaM dijo:

    Me encanto tu historia y me quede reflexionanado es que a vecs los que seguimos haciendo berrinches somos los papàs, asì que imaginate 2 niños enberrinchados el tiempo de paz tarda en llegar.
    Aqui es cuando a veces nuestros hijos llegan a ser nuestros maestros.

  2. JACH dijo:

    Tienes razón, a veces somos nosotros los que somos más tercos y no queremos ceder aún en cosas muy sencillas… como que queremos “ganarles todas” a nuestros hijos (tal vez por un miedo irracional a que, al darles la mano se tomarán el pie, consejo bastante común y -creo yo- un poco errado).

    Y si, también mi hija ha sido mi gran maestra 😉

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