El Niño y la Ventana

Quiero comenzar diciendo que en emergencias siempre es indicado hablar al 911 o la ambulancia, ir al hospital etc.. PERO Mientras ellos llegan más vale utilizar los recursos energéticos y técnicas que uno tiene a su disposición.

Estabamos Clau y yo en el depa, acababamos de comer y estaba por regresar al trabajo cuando de pronto escuchamos unos gritos desgarradores de una señora. Corrimos a la ventana y ahí estaba, gritando por ayuda. En ese momento pensamos que tal vez había una pelea con su marido o algo por el estilo (Juego de percepción..) pero corrimos hacia abajo a ver que pasaba.

Lo que había sucedido era terrible, su niño de unos 4 o 5 años se había caído desde el segundo piso. Empujó el mosquitero para aventar sus cochecitos y desgraciadamente se cayó con ellos al vacío. El niño estaba en shock tirado en el piso gritando desesperado y la mamá con él sin saber que hacer.  En ese momento nos dimos cuenta de la gravedad de la circunstancia. Era hora de “trabajar”.

Me arrodillé ante el niño y pedí “ayuda”, puse mi mano en su cabeza y en su pechito. El propósito de ello era para mantenerlo estable sin que se moviera para evitar mayor daño y a la vez empezar a correr energía con la intención de regenerar cualquier daño que pudiera haber sufrido. Mientras le mandaba el mensaje a su cuerpo de “todo esta bien”. Al minuto de hacer esto el niño estaba totalmente tranquilo platicando conmigo. Mientras esto estaba sucediendo Clau estaba ayudando a la señora quien también cambió radicalmente y estaba comentando como era impresionante que el niño “de pronto” estuviera tan tranquilo, que él siempre lloraba y se quejaba de todo como lo estaba haciendo antes. Clau subió por el teléfono para que la señora le hablara al esposo y revisó energéticamente al niño. Había algunos daños en su pierna y espalda.

La ambulancia llegó y se los llevaron al hospital. Seguimos trabajando en él a larga distancia pidiendo permiso a su persona, dándole la opción de aceptar o no nuestra energía y ayuda. No supimos de ellos por un par de semanas. Mientras tanto diario mandábamos “buena vibra” al niño.

Por fin Clau se encontró a la señora en el corredor y le preguntó como seguía el niño. La señora le comentó que llegaron al hospital y le tomaron radiografías, varios sets, pues no podían creer que no tuviera ningún hueso roto. También practicaron 2 sets de Resonancias Electromagnéticas (porque no creían lo que veían) en resumen los doctores no pudieron encontrar nada mal con él. Los médicos estaban muy sorprendidos. La señora le comentó que su hijo no había tenido ni siquiera moretones por la caída.

Ahora bien para los escépticos siempre quedará “la duda” de qué tanto ayudó nuestra intervención. Realmente esa respuesta no nos importa pues si tuviéramos la necesidad de saber la respuesta sería solamente para alimentar a nuestro ego. A fin de cuentas sabemos que hay fuerzas y ayuda más allá de lo que podemos comprender y lo fundamental es que el niño esta sano y salvo sin un rasguño.

Gracias a “todos” los que nos ayudaron.

La próxima semana: La Ley de Atracción Segunda Parte

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Acerca de El Bernie

Hace unos años una “desviación” en el camino de la vida los llevó (a su esposa Klau y a él) a investigar un laberinto de opciones fantásticas, interactuando y aprendiendo de curanderos, sanadores, chamanes, “maestros”, libros, videos y, sobre todo, de ellos mismos enseñanzas increíbles que, seguramente al escucharlas, podrían confundirse con cuentos mágicos de ficción desarrollándose en realidades alternas y muchas veces en universos paralelos. Cada enseñanza y personaje (real o “imaginario”) iba expandiendo los límites de lo que consideraban posible o real, cambiando, definitivamente, la manera de percibir e interactuar con el mundo, al mismo tiempo que su cuerpo y espíritu iban sanando. Las enseñanzas aprendidas a partir de ese hecho hicieron que ese episodio, muy difícil en su momento, pasara de ser uno de los momentos más aterradores de sus vidas (incluyendo a sus familias y amigos) a una de las mayores bendiciones recibidas. Desde entonces “El Bernie” se convirtió en un aficionado de la vida e incansable explorador de la conciencia personal y general. Gerente de Ingeniería en Aviónica de día, juega a diseñar y a arreglar simuladores de vuelo para, en su tiempo libre, dedicarse a su familia, meditación, Qi-Gong, Medicina Energética (de diversos colores y sabores), sanación, cursos y a escribir.
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Una respuesta a El Niño y la Ventana

  1. Susana dijo:

    Muy bueno lo que comentas…y si…no tengo dudas que la intervencion de uds hizo el milagro.
    Felicitaciones

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