Meditación Urbana

Este artículo más que un ejercicio lo considero una invitación a vivir en el momento integrando nuestra mente (siempre activa) con las sensaciones en nuestro cuerpo.

Si me dieran un peso por cada persona que me comenta que la meditación es buenisima pero que desgraciadamente no tiene tiempo para practicarla diariamente ya sería millonario. Este artículo presenta una alternativa para aquellas personas que se consideran demasiado ocupadas pero con deseos (o necesidad) de meditar.

Leí en un libro que comentaba que era recomendable meditar (calmar su mente) entre 20 y 30 minutos al día, comentaba que si no tiene uno ese tiempo disponible en el día entonces era necesario que uno meditara el doble de tiempo. Mientras este comentario puede sonar cómico nos brinda una verdad impresionante. En estos tiempos de estrés y vivir a las carreras es muy importante buscar un tiempo para estar con nosotros, calmar la mente y “borrar” el cassette de preocupaciones y listas de cosas “por hacer”. Mientras más ocupados y estresados estamos necesitaremos más tiempo para lograr calmar la mente y liberar preocupaciones.

El nacimiento de esta forma de vida (ejercicio) surgió hace varios meses de la observación de mucha gente caminando aprisa a su trabajo mientras que yo disfrutaba de las caminatas diarias con mi hijo así como del auto-analisis de emociones, sensaciones y patrones propias que iban floreciendo y empañando mi estado presente en esos momentos.

Quiero comentar que, en mi caso, la práctica de lo que he llamado “Meditación Urbana” la hago como complemento de mis meditaciones diarias. Es una manera de integración de los diferentes “yo´s” (yo-papa, yo-gerente, yo-ingeniero, yo-sanador, yo-hijo, etc..) ya que estoy experimentando con ejercicios o métodos para la disolución de la dualidad (quién soy – mi trabajo) pero ese es otro artículo que viene en camino. Mientras no recomendaría dejar de hacer una sesión de meditación por incorporar esta propuesta, si la presento como una alternativa para aquellos que no meditan para comenzar a hacerlo sin invertir media hora de su día y para aquellos meditadores que desean llevar la práctica de la meditación a sus actividades cotidianas.

Mientras la descripción de esta práctica es muy sencilla y directa, llevarla a cabo conscientemente durante el día toma tiempo y disciplina. Enfrente se encuentra nuestra sensación de “urgencia” y prisa por hacer las cosas. Este ejercicio nos ayuda a cambiar nuestra forma de vida y manera de pensar en la cual normalmente  nuestro enfoque esta en “hacer” y no en “Ser”.

Bueno, ahora sí, basta de introducción y vamos a sumergirnos en el ejercicio.

El Universo, La Vida, o La Casualidad nos presenta a lo largo del día muchas oportunidades para respirar profundo, hacer un “barrido” de nuestro cuerpo en búsqueda de tensiones y/o simplemente estar presentes. Nosotros, en nuestro afán por llegar más rápido a nuestro destino, o por querer acabar más pronto, buscamos la manera de eliminar estos “tiempos muertos” sin darnos cuenta de lo enriquecedor que podrían ser.

La siguiente vez que te toque un alto o estés parado en tráfico no busques maneras de esquivarlo para llegar más pronto a tu destino, DISFRUTALO! aunque parezca irónico estar en un congestionamiento es una oportunidad para des-estresarte y estar contigo. Apaga la radio y pon atención a tu respiración, no la cambies, simplemente observa si es una respiración profunda y pausada o una respiración ligera y rápida. Dependiendo del tiempo disponible puedes modificar, gradualmente, la respiración para que ésta sea profunda. OK ya está el siga continua con tu vida…

¿Estas formado en el banco esperando tu turno?, que fantástica oportunidad para hacer un barrido del cuerpo y buscar/liberar tensiones. Puedes comenzar por la cabeza o por los pies. Ve poniendo tu atención a cada parte del cuerpo y acepta las señales (emociones y sensaciones) que te envía. Sí encuentras un área que está tensa o adolorida simplemente mantén tu atención en ella un poco más tiempo, te sorprenderás cuántas veces la molestia desaparece con el simple hecho de “hacerle caso” por un corto periodo de tiempo.

Hablando por teléfono ¿te pidieron que esperaras un momento?, cierra los ojos y respira, siente tu cuerpo.

Cuando vayas al super-mercado o a trabajar en lugar de buscar un lugar de estacionamiento cercano, deja tu coche lejos y camina. Pon atención a tu caminar, ¿es rápido y tenso? o ¿es relajado?, disfruta estos minutos para estar contigo, presente incorporando tu mente y pensamientos con las sensaciones de tu cuerpo. Es importante mencionar que lo crucial no es el acto de caminar que, aunque benéfico por sí mismo, no es el enfoque de este artículo. Lo fundamental aquí es el “Cómo caminas?, ¿Qué estás pensando?, ¿Qué te estás platicando mientras caminas?, etc.. ese enfoque es lo que cambia una simple caminata en el ejercicio de “Meditación Urbana”.

Al bañarte pon atención en las sensaciones que provocan tus manos, el agua y el jabón al contacto con tu piel. Quiérete, tómate el tiempo para “mandar” amor y gratitud a cada parte del cuerpo mientras lo vas enjabonando o enjuagando. Si estás enfermo manda más gratitud a las partes involucradas en la enfermedad ya que están trabajando el doble o triple para poder lograr sanar lo más rápido posible.

Al platicar mantente atento a lo que la otra persona esta diciendo, trata de estar lo más presente posible, como si no hubiera nada más importante en ese momento que entablar esa comunicación y entender lo que te están diciendo ¿Cómo se siente?

En una junta de trabajo, enfócate en respirar pausadamente al mismo tiempo que practicas una comunicación activa con las personas.

Creo que con estos ejemplos son suficientes para activar tu creatividad en la búsqueda de más situaciones en las que puedas practicar tu propia forma de “Meditación Urbana”. Platícanos cómo has incorporado este ejercicio en tu vida y en diversas situaciones.

Después de un par de semanas vas a darte cuenta de los cambios paulatinos pero radicales que han sucedido en tí. Platícanos tus experiencias.

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Acerca de El Bernie

Hace unos años una “desviación” en el camino de la vida los llevó (a su esposa Klau y a él) a investigar un laberinto de opciones fantásticas, interactuando y aprendiendo de curanderos, sanadores, chamanes, “maestros”, libros, videos y, sobre todo, de ellos mismos enseñanzas increíbles que, seguramente al escucharlas, podrían confundirse con cuentos mágicos de ficción desarrollándose en realidades alternas y muchas veces en universos paralelos. Cada enseñanza y personaje (real o “imaginario”) iba expandiendo los límites de lo que consideraban posible o real, cambiando, definitivamente, la manera de percibir e interactuar con el mundo, al mismo tiempo que su cuerpo y espíritu iban sanando. Las enseñanzas aprendidas a partir de ese hecho hicieron que ese episodio, muy difícil en su momento, pasara de ser uno de los momentos más aterradores de sus vidas (incluyendo a sus familias y amigos) a una de las mayores bendiciones recibidas. Desde entonces “El Bernie” se convirtió en un aficionado de la vida e incansable explorador de la conciencia personal y general. Gerente de Ingeniería en Aviónica de día, juega a diseñar y a arreglar simuladores de vuelo para, en su tiempo libre, dedicarse a su familia, meditación, Qi-Gong, Medicina Energética (de diversos colores y sabores), sanación, cursos y a escribir.
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