Recobrando tu poder (parte 1)

Estuve haciendo un recuento de la cantidad de situaciones en las que “cedo” mi poder a otros (o a alguna cosa). En realidad son bastantes:

  • “Me hiciste enojar” o “me pusiste triste”.
  • “No me motivan lo suficiente”.
  • “Estoy angustiado porque el dinero no me va a alcanzar”.
  • “Cuando tenga el trabajo adecuado seré feliz”.
  • “Cuando me gradúe”
  • “Cuando me case”
  • “Cuando termine este curso”
  • “Estaré tranquilo cuando mi hija coma/descanse/se porte bien/etc”.
  • “Cuando mi esposa, mi jefe, la compañía, el gobierno…”
  • O mejor aún, se lo cedo a algún evento de mi pasado: “si tan solo [no] hubiera…”

Y la lista podría seguir y seguir y seguir.

No sólo está el problema de que perdemos nuestro poder, sino que también está el problema de que a quien se lo cedemos muchas veces no sabe qué hacer con él, o no puede hacer nada con él.

Por ejemplo, cuando le digo a mi esposa “me pusiste triste”, estoy haciéndola responsable de mis emociones. Tal vez ella hizo algo a lo que yo reaccione poniéndome triste, pero la reacción es completamente mía (afortunadamente). Pero si ella decide hacerse cargo de mis emociones (rescatarme), se va a estresar tratando de que yo me “encontente” o se llenará de culpa por entristecerme; dejará de ser espontánea por tratar de no perturbarme, y eventualmente estallará (o no, lo cual sería peor todavía).

¡Imaginen la carga tan fuerte que puedo poner en mi hija si la hago responsable de mi tranquilidad!

Algunas respuestas que se me ocurrieron de la lista anterior:

  • ¿Acaso alguien puede sentir por mi? ¿Realmente quiero que alguien más sea responsable de mis emociones?
  • ¿Acaso alguien tiene poder sobre mi motivación, sobre mis ganas de hacer o crear?
  • ¡Cómo es que le doy al dinero la capacidad de ponerme a temblar como gelatina!
  • “Cuando…”. Traducción: renuncio a mi capacidad de ser feliz aquí y ahora a cambio de un trabajo/título/relación que todavía no tengo.
  • “Cuando mi esposa, mi jefe, la compañía, el gobierno…”. Pues si voy a poner mi felicidad esperando a que el otro cambie… mas vale que espere sentado…
  • Y del pasado… puede ser un lastre, o una fuente de aprendizaje. La decisión es mía.

Y… hasta aquí dejo este artículo. En parte porque me gustaría escuchar qué técnicas o meditaciones conocen Klau y Bernie para recuperar el poder que vamos dejando en estos pequeños eventos, en parte para dejar un espacio para poder observar (sin juzgar) en qué espacios estamos cediendo nuestro poder.

[Por cierto, en este artículo dejé entrever uno de los puntos fundamentales para mejorar la comunicación: hacerte responsable de tus propias emociones. A nadie le gusta que lo juzguen, y decir “me hiciste enojar” es juzgar al otro como responsable de tus emociones]
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Acerca de JACH

Ingeniero, lector ávido, coach e incansable investigador de la motivación humana. En mi afán por entenderme mejor y al mundo en el que vivo, he pasado por psicoterapia, me certifiqué como coach (o casi, pero esa es otra historia), y actualmente estoy metido con una técnica llamada CMR muy interesante. Suena a cliché, pero he encontrado que el cambio tiene que venir del interior. Pero no sólo estoy entendiéndolo, sino que comienzo a vivirlo... y ese es un proceso que nadie puede hacer por mi.
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