Proyecciones: hacerlas conscientes

En el artículo anterior dije que prácticamente siempre estamos proyectando, y que una vez que hacemos consciente esto podemos utilizarlo a nuestro favor. Ahora contaré un método que puede ayudar.

Lo primero es ser comprensivo contigo y con los demás: , estás proyectándote; , los demás están proyectándose. No pasa nada. Sobre todo ahora que tienes la intención de abrir los ojos. Por cierto, ¿alguna vez alguien ha tratado de forzarte a que abras los ojos? Es muy molesto, ¿cierto? ¿Los abriste o cerraste los ojos con más fuerza? Es decir, no trates de forzar este proceso ni en ti ni en los demás. Deja que ocurra naturalmente y a su propio ritmo.

Cambiar tu enfoque. Ahora cada conflicto, cada vez que te pones triste, cada vez que te enojas, se convierte en una oportunidad para aprender.

Observa tu cuerpo y tus emociones. Para probarlo, haz el siguiente experimento: durante un minuto, recuerda algún evento que te enoje y mientras lo estás haciendo, nota las sensaciones que aparecen en tu cuerpo. ¿Tensión? ¿Dolor? ¿Incomodidad? Ahora piensa en un lugar en la naturaleza que te guste. Imagina que estás ahí sólo, sin presiones y nota las sensaciones de tu cuerpo (1 min). ¿Notaste el cambio? Ahora trata de mentirle a alguien sobre tu edad o tu nombre (o si no hay nadie cerca de confianza, imagina que lo haces) y nuevamente observa. La clave de este ejercicio es que siempre puedes acudir a tus emociones y a tu cuerpo para conocer la verdad. Sólo necesitas poner tu atención en tu cuerpo.

Observa tus pensamientos. Otro experimento: deja de pensar durante un minuto (te espero. Tic, tic, tic). ¿Cómo te fue? Tal como no pensamos en respirar, tampoco pensamos en pensar. De cierta forma, nuestros pensamientos llegan a nosotros sin que queramos. Esto no es un problema, a menos de que creamos que nuestros pensamientos son la realidad. Podemos “distanciarnos” por un momento de nuestros pensamientos, como si los viéramos en tercera persona. Al hacerlo cambiamos a la conciencia del observador, como la llama Lynee Forest. Un tip para poder observar tus pensamientos es primero observar tu cuerpo (me imagino que es algo como lo que Bernie llama “grounding”).

Ahora si, después de haber pasado por los pasos anteriores y en plena conciencia del observador, nota cuáles son tus proyecciones:

Primero piensa en una situación con otra persona que te entristezca, que te enoje, que te de miedo, etc.

Ahora llena la frase lo que me (entristece/enoja/etc) es que (mi novia/mi papá/etc) __________ .

Y luego pregunta, tantas veces como encuentres respuesta: “esto no es lo que me (enoja/entristece/etc), ¿qué es lo que me enoja?”. Por ejemplo: me enoja que voy a llegar tarde al trabajo. No, esto no es lo que me enoja. Lo que me enoja es que me van a regañar. No, esto no es lo que me enoja; lo que me enoja es que me tratan como un niño pequeño… (etc).

Una vez que hayas profundizado, vas a llegar a una frase como la siguiente: “me enoja que los demás no me valoran”. Aquí es donde se pone bueno. Vas a invertir el pensamiento hacia ti: “me enoja que yo no me valoro” y encontrar situaciones en las que ésto sea verdad. Por ejemplo, “yo no me valoro cuando no digo lo que pienso y me quedo con coraje”, “yo no me valoro cuando a todos les presumo pero internamente siento que no puedo”. Tienes que hacer uso de los requisitos anteriores: observar tus pensamientos, analizar si es verdad sintiendo tu cuerpo, y sobre todo siendo compasivo contigo y con lo que encuentres (de lo contrario sólo cambiarás de villano y tú te convertirás en tu propio villano).

Luego pregunta, ¿es eso cierto? ¿Es cierto que yo no tengo valor? Es muy interesante hacerte esta pregunta y sentir la respuesta.

Y luego imagina el mundo si no pudieses pensar eso. No puedo pensar que yo no me valoro… simplemente vivo. ¿cómo sería tu vida?

En este punto seguramente te hiciste consciente de algo tuyo, hiciste consciente la proyección. Este simple ejercicio va a cambiar poco a poco la forma en cómo percibes el mundo.

Y por cierto, es un ejercicio flexible.

  • ¿Cómo sé cuántas veces preguntar qué es lo que verdaderamente me molesta? Cuantas veces lo sientas.
  • La inversión suena un poco rara. Bueno, pues cambia “me molesta que fulanito deja tirados sus calcetines” a “yo soy muy desordenado” (tal vez no con tu ropa, pero ¿tal vez con tus pensamientos?)

Incluso puedes añadir al final algo como lo que sigue: piensa en 1 forma lo más concreta posible, en que puedas mostrar tu intención de valorarte (para el ejemplo anterior). Tal vez haciendo ejercicio, dándote un abrazo todas las mañanas… lo que se te ocurra.

Añádele tu propio sazón, y si tienes una sugerencia, siempre son bien recibidas.

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Acerca de JACH

Ingeniero, lector ávido, coach e incansable investigador de la motivación humana. En mi afán por entenderme mejor y al mundo en el que vivo, he pasado por psicoterapia, me certifiqué como coach (o casi, pero esa es otra historia), y actualmente estoy metido con una técnica llamada CMR muy interesante. Suena a cliché, pero he encontrado que el cambio tiene que venir del interior. Pero no sólo estoy entendiéndolo, sino que comienzo a vivirlo... y ese es un proceso que nadie puede hacer por mi.
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2 respuestas a Proyecciones: hacerlas conscientes

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